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¿Son incómodos los asientos del Congreso?
Creo que existe un problema en la comodidad de las butacas del Congreso de los Diputados. Posiblemente provoquen en sus usuarios algunas molestias o incluso alteraciones en su salud.
Sin duda eso debe ser porque sino no me explico como en la segunda jornada del debate sobre el Estado de la Nación la inmensa mayoría de los diputados se levantaron de sus asientos y se marcharon fuera del Hemiciclo.
Si el problema no es la propia salud de los diputados la otra opción que me queda es que estos señores están burlandose de todos los ciudadanos, que al fin y al cabo somos los que les pagamos, pues deciden cuando les viene en gana no asistir a los debates o marcharse cuando así les parece olvidando que fueron elegidos para representarnos y que su principal labor es estar en la Cámara de los Diputados escuchando al orador de turno.
Naturalmente prefiero pensar en la buena fe de estas personas y considerar que no tienen la desfachatez de burlarse de los ciudadanos y que el problema es que las butacas del Congreso deben ser más incómodas que el lecho de un faquir.